Juan A. Gaitán, director de Museo Tamayo Arte Contemporáneo, Ciudad de México

traducido por Libia Bianibi Lopez Mateos Cortes

entrevista y escritura por: Raquel Iglesias / traducido por: Libia Bianibi Lopez Mateos Cortes
original, English-language version available HERE

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En una tarde calurosa de la primavera pasada tuve el placer de conversar con el escritor y curador Juan A. Gaitán para discutir el rol del museo y la respuesta que el arte puede generar en la sociedad. Gaitán es el actual director del Museo Tamayo Arte Contemporáneo y el curador de la Bienal de Berlín de Arte Contemporáneo del 2014.

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RAQUEL IGLESIAS: Una de las cosas que más nos interesó es lo global que es tu práctica en términos curatoriales y al trabajar en proyectos en distintos países. Estábamos interesados es escuchar como ‘lugar’, como un concepto, ha moldeado tus pensamientos e ideas, también tu visión de cómo el lugar influye en el trabajo de los artistas. Así que en una pregunta, ¿cómo ha moldeado el lugar a tu propia práctica curatorial en términos del pensamiento político, social o cultural?

JUAN A. GAITÁN: Me parece que es una pregunta que me he hecho muchas veces. Definitivamente lo hace. No existe una sola respuesta o una manera específica de decir algo, excepto de la manera más general, por la simple razón que no somos nómadas caminando por el mundo completamente ciegos y sordos a lo que está pasando a nuestro alrededor pero no hay una relación directa entre lo que es el lugar y lo que es tu respuesta afectiva a ese lugar, o tu respuesta estética o tus sensibilidades estéticas.

Es la acumulación de distintos lugares que también tiene algo que ver con ello, así que de alguna manera siempre me he negado a la idea que si estás en un lugar donde las realidades políticas son más visibles y crudas, entonces el trabajo lo tiene que ser. El arte no tiene que ilustrar una cierta realidad, pero absolutamente necesita generar una repuesta y darnos un espacio para involucrarnos con nuestras realidades, cualquiera que sea el lugar que nos rodea. Esto es lo que opino en este momento.

Cuando prestas atención a un gran rango de artistas y escritores, te das cuenta que no hay una manera única de reaccionar, así que el hecho que un lugar sí te afecta, te afecta porque las ideas y la geografía de tu mente cambia. Cuando vives en Canadá, los Estados Unidos están muy presentes, cuando vives en los Estados Unidos, América Latina está muy presente, cuando vives en Europa, África del Norte está muy presente, así que inevitablemente impacta la manera en la que te relaciones con el mundo. Nadie vive encerrado en un pequeño mundo provinciano ya, luego te dan curiosidad esos lugares. Cuando vives en México, los Estados Unidos están muy presentes, así que te da curiosidad la historia americana y demás, también América Latina.

RI: La siguiente pregunta que tenemos es acerca de la colaboración. Como curador tienes tu manera en la que te aproximas, los artistas tienen su propio trabajo y visión, y en su momento tú creas una experiencia. “Una bienal comienza con los artistas e idealmente ellos no son traídos para justificar una aproximación curatorial” es algo que has dicho anteriormente. Así que, ¿dirías que el núcleo de tu abordaje curatorial es la colaboración? Si es así, ¿puedes hablar de lo que la colaboración significa para ti?

JG: Lo que acabas de leer suena como algo muy correcto que decir como curador.

[Risas]

Existen dos maneras de responder. Una es que “colaboración” es una palabra que no aprecio mucho. Cuando decimos que “colaboramos” suena agradable pero al final es oficialmente una colaboración viciada. Los Rolling Stones “colaboran”, siempre están haciendo todo juntos pero es una situación forzada. Todos saben que Mick Jagger y Keith Richards no congenian así que nunca pasan el rato uno con otro pero hacen conciertos y se toman fotos juntos. Eso es lo que creo que realmente es la colaboración. Creas una situación que requiere la presencia de una o más personas y lo llamas una colaboración pero las colaboraciones no siempre se dan fluidamente. Cada persona tiene una idea diferente de lo que se supone que se trata.

Así que en términos de colaboraciones, no considero que colaboro. Yo, como curador, creo situaciones donde la gente se junta en sus propios términos, es lo que trataba de decir, tanto como sea posible pero aún así hay límites. No es como que te acercas a un artista y ellos dicen “Bueno, dime, ¿en que has pensado?” Y luego “Bueno, he pensado en esto…” “¡Magnífico!”

Al final son tus sensibilidades como curador las que te han guiado a los artistas con los que estás trabajando, no al revés. Así que en términos de bienales, soy realmente alérgico a los temas curatoriales, no me gustan, creo que son falacias. Se van creando sobre la marcha, casi nunca tienen sentido y sólo son excusas para juntar un montón de artistas que te gustan. Es un doble negativo. Es una pregunta no de colaboración y no de imponer tus propias fantasías curatoriales sobre las obras porque al final lo que estás ahí para ver no es el funcionamiento interno del curador. Para mi, a lo que la gente realmente se quiere relacionar es a las obras de arte, pero con la sobredeterminación del trabajo a través del texto, la gente se ha vuelto cada vez menos capaz de ver arte. Así que ven el texto primero, luego a la obra de arte, y se sienten más confundidos porque muchos de estos textos no te pueden decir nada acerca de la obra que estás viendo, o no tienen sentido la mitad del tiempo. Lo lamento, estoy siendo un poco fatigante.

RI: No hay necesidad de disculparse.

JG: Alienan al público de las obras. Si vas y lees frases como “Los principios epistemológicos, blah blah blah…” es como recibir dos cachetadas antes de poder ver las obras de arte. No ayuda a desarrollar una relación autónoma con la obra de arte, que es lo que pienso que deberíamos intentar.

“YO, COMO CURADOR, CREO SITUACIONES DONDE LA GENTE SE JUNTA EN SUS PROPIOS TÉRMINOS”

…Con las exposiciones grupales terminé después de la Bienal, no estoy haciendo ninguna. Sólo estoy haciendo exhibiciones monográficas por un rato. No estoy diciendo que no las haré nunca más, pero es refrescante porque puedes ver el progreso de un artista e inevitablemente, como curador, das un paso atrás y dejas al artista y a la obra estar más presentes. Esa es la etapa en la que estoy ahora. En términos de exposiciones grupales –de las que hice muchas– intentamos darle al espectador un sentido coreográfico de lo que se trata la muestra. Van de una obra a otra y tal vez hagan las conexiones que tu estás haciendo, o talvez no pero es una plataforma diferente, nadie está colaborando con nadie. Estás haciendo tu mejor esfuerzo para hacer presente el tema sin dominar y dejar a las obras contraponerse mutuamente.

RI: ¿Puedes decirnos un poco acerca de cómo tu ha sido tu experiencia en el Museo Tamayo hasta ahora?

JG: Es algo completamente distinto porque ahora estoy haciendo posible que los curadores hagan su tarea.  Ese es mi trabajo.

[Risas]

Y que el departamento de educación haga su trabajo, etcétera. Así que estoy un poco más alejado, no completamente, pero un poco más alejado del lado curatorial de mi trabajo. Estoy más enfocado en la recaudación de fondos, la organización, asegurándome que las cosas estén conectadas y dándole a la institución una línea y una proyección, y algunos años de coherencia, cosas así. Luego, las exhibiciones, aunque son el núcleo de lo que se trata el museo, no son lo único, son uno de los muchos elementos que conforman al museo.

Me encanta. Ha sido un maravilloso año y cacho. No extraño ser un curador si eso es lo que ibas a preguntar.

[Risas]

RI: Iba a preguntar, ¿cómo se ha relacionado con tu trabajo curatorial? ¿Disfrutas más dirigir que ser curador?

JG: Por el momento, sí. Es un conjunto de retos completamente distintos y de recursos humanos, y direcciones humanas a diario. Las colecciones, ¿cómo las vas a hacer mejores? ¿Cómo vas a hacer los espacios de exhibición mejores? La infraestructura del museo, tienes algunos o varios años para trabajar así que planificas. No tienes que atenerte al contrato de dos años de la bienal, o no tienes que ir como mercenario haciendo exposiciones aquí y allá –que es gratificante y lo disfruté mucho–, pero no me dio la estabilidad para imaginar un proyecto global que se proyectaría a 5 o 6 años. Algunas personas se quejan pero yo no. Hay una manera de dirigir la nave y poner atención a todos estos distintos elementos que la componen. Así que las exhibiciones son importantes, eventualmente son la parte más importante de nuestro trabajo porque es la manera en la que interactuamos con la audiencia –a través de exhibiciones–. Luego está, claro, el departamento de educación y programas públicos, todas estas otras cosas, pero nuestra relación principal y contrato con el público es de proveer exposiciones, no programas públicos ni educación. Incluso podrías deshacerte de todo eso, pero nunca podrías deshacerte del aspecto expositivo del museo, claro. Pero entonces, ¿cómo lo haces crecer y amplificarse? Es por eso que todas esas cosas están ahí, lo hacen relevante. Incuso si la gente no percibe inmediatamente la relevancia de lo que estás haciendo, tienes que hacer un esfuerzo para dejar claro porqué es relevante para los artistas, para nuestro lugar, para nuestro tiempo.

Así que creo que vuelve a tu pregunta original. Estas cosas importan en el sentido en el que la relevancia no lo hace, significa que estamos ilustrando la realidad de las personas, significa que estamos pensando en ello lo suficientemente fuerte para que valga la pena ver lo que estamos haciendo, incluso si estás en desacuerdo.

“EL ARTE NO DEBERÍA SER FÁCIL…”

EMERGE: Hay un ensayo en el que estás citado abogando por el arte y los espacios de arte como “plataformas de ciudadanía comparada.” ¿Puedes elaborar sobre esto? ¿Qué significa para ti y cómo se nota en el trabajo?

JG: No recuerdo lo que escribí en ese ensayo. Recuerdo que lo escribí porque fue editado por un gran amigo mío, y ahora estoy en total desacuerdo con lo que dije, aparentemente.

[Risas]

Hoy estaba leyendo una entrevista con un colega que fue recientemente nombrado CEO y Director. Pensé “¿CEO?” Para empezar, ¿qué necesitamos para llamarnos CEO? Esta persona estaba diciendo algo semejante, tuve una reacción muy fuerte a ese punto y luego vi tu email y pensé, “Bueno, aparentemente también lo dije.” La cosa es que se ha vuelto cada vez más popular que la gente diga que los museos proveen de un ambiente seguro para la experimentación democrática. No hay nada democrático acerca de un museo. Nunca ha sido una institución democrática. Pretendemos ser un lugar, o creemos ser el lugar de la más alta expresión del arte y la cultura. El arte contemporáneo, de lo que ambos están tan cerca en Chicago, está en uno de los momentos artísticos más arrogantes en la historia. La gente del arte contemporáneo, yo incluido, creemos que sabemos más de todo que cualquier otra persona, incluso más que gente en sus propios campos. Tratamos a los músicos y a los economistas como idiotas. Hay esta desconfianza, pero esta desconfianza se ha vuelto, en mi opinión, una arrogancia en muchos casos. Así que esta idea de “ciudadanía comparada” es muy noble, como “colaboración” pero para ser honesto me está costando trabajo recordar qué quería decir con ciudadanía comparada.

Pero no se trata de preguntar si puedes generar buen comportamiento social. De hecho, arte y moralidad tienen que ser enemigos para que el arte funcione, como la filosofía. No podemos trabajar dentro de los límites de los valores morales pero al mismo tiempo no deberíamos hacer arte que está directamente en contra de la moralidad. No podemos trabajar dentro de esa estructura porque no estamos cuestionando nada, sólo estamos trabajando con lo dado. Lo dado en el momento es que la democracia es buena y que en el museo podemos enseñarle a la gente a ser más democrática en su vida diaria pero ¿qué significa eso? Es una idea completamente abstracta y general que no tiene ningún… ¿Cómo puedes voltear eso y volverlo algo práctico? Así que tal vez lo que necesitemos es lo opuesto… Puedo seguir hablando sin parar. Ahora tiendo a la idea que el museo debería hacer posible que la gente tenga una relación autónoma con el arte. Tú abres las puertas y das suficientes herramientas para dar el primer paso, después de eso la gente necesita hacer un esfuerzo. Todos tienen que hacer un esfuerzo, el museo, el curador, el visitante, el que escribe el texto en las paredes –absolutamente todo el mundo–. El arte no debería ser fácil de cierta manera para nadie pero tampoco debería ser totalmente críptico y obscuro, arrogante sí, de una manera sana. Así que no podrías realmente reconciliar el pedirle a la gente que sea más individual y autónoma, y luego pedirles que sean mejores ciudadanos. Eso no está en la misma frecuencia. No es la manera en la que yo tomaría la conversación en el museo hoy–esta idea de ciudadanía comparada–, así que me alegra estar en desacuerdo conmigo mismo y no con alguien más sobre este tema.

E: Tengo una última pregunta. Leí que antes de que quisieras ser curador querías ser escritor de tiempo completo…

JG: Sí y no. Nunca quise ser un curador, esa es la parte que no es exacta. Me volví uno por casualidad. Siempre quise ser escritor y aún me considero uno, no un novelista o un escritor de ficción pero sí escribo y escribo bien, y no soy terrible en eso.

[Risas]

Nunca me gustó esta implicación que algunas cosas son mejores que otras, porque entonces todo el mundo va a tener que estar de acuerdo que la filosofía es lo más importante de todo, y eso no es cierto. Es importante como la literatura, como la música, pero al decir que quería ser un escritor y me conformé con curador no es cierto. Nunca sentí que me estaba conformando con lo segundo mejor. Ahora te estoy diciendo que no extraño ser curador, y eso es cierto. No siento nostalgia por las cosas que hice o lo que dejé atrás. Tal vez vuelvan de una manera distinta. Todas son parte de la onda.

  • traducido por Libia Bianibi Lopez Mateos Cortes

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    RAQUEL IGLESIAS (SAIC MAAAP 2016) is a Cultural Practitioner, Producer and Curator originally from the San Francisco Bay Area. She is devoted to supporting underrepresented communities within the arts, with her research and practice focusing on issues of inclusion, and institutional bias. v